EXPOSICION: Living Lights, de Davide Camesasca. A partir del 29 de julio.
29/07/2010
Este jueves 29 de julio, en la Vinoteca Paladar l'Estruc, y con la colaboración de Manual Color, se inaugura la exposición "Living Lights", del fotógrafo Davide Camesasca, a las 19h.
Hace aproximadamente 400.000 años: Un árbol en llamas alcanzado por un rayo... una colada de lava incandescente saliendo del cráter de un volcán... de esta manera, quizás, el Homo Erectus descubrió el fuego.
1880, Thomas Edison y Joseph Wilson Swan inventan la bombilla de incandescencia.
Dos momentos lejanos en el tiempo y en el espacio. Uno representó el primer paso del ascenso del hombre a raza dominante de nuestro planeta, y el otro permitió, gracias a la ciencia, vencer la oscuridad de la noche, con medios que sólo unos pocos siglos antes se hubieran considerado pura magia.
¿Pero, qué es la luz? ¿Haces de fotones? ¡Está claro que no! ...o por lo menos no sólo eso. La luz es vida, es forma y color, es seguridad frente a lo desconocido que esconde la sombra, es dominio de la verdad.
La positividad intrínseca a la luz, ha hecho de ella elemento físico y metafísico fundamental en todas las culturas.
En la estrecha garganta de Petra, capital de la civilización Nabatea, 1800 velas devuelven el esplendor del arte humana excavada en la piedra arenisca polícroma de la edad paleozoica.
En Tíbet, los peregrinos como acto de devoción, llevan mantequilla de Yak para alimentar las velas, que quemando constantemente, aclaran los templos budistas. En las profundidades oceánicas, elegantes formas iluminan con sus propios cuerpos una oscuridad habitada por desconocidas criaturas ancestrales. En un museo, un aparentemente insignificante secuencia de bombillas apoyadas en el suelo, constituyen una armoniosa obra de arte moderna.
Más allá de los actos de devoción, de los efectos cromáticos, de las atmósferas cálidas, es suficiente la mirada de una mujer frente a una pared de estrellas, o la curiosidad de un niño delante a la pura existencia del claro contrapuesto a la sombra, para definir como indefinible e indispensable la luz y su belleza. Pero basta con las palabras, que se enciendan los reflectores, espacio a los colores.... ¡Rayo, luz, flash!